A pesar de que han aparecido compuestos químicos menos tóxicos y seguros como los fabricados a partir de oxígeno activo, el cloro (CL) sigue siendo imbatible en la desinfección de las piscinas públicas y privadas por su bajo precio y eficacia para mantener el agua en condiciones aptas para el baño.
Los compuestos clorados son 'los más eficaces' para mantener el agua en buenas condiciones, aseguró a Efe el químico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) José Luis García Fierro aunque 'sean contaminantes para la salud humana y el medio ambiente'.
El nivel de cloro en el agua debe situarse entre 1 y 1,5 partes por millón mientras que el PH -regulado por otros compuestos- debe ser neutro, esto es, entre 7,2 y 7,6, para que las personas no sufran efectos secundarios, principalmente irritación, según el investigador.
Una alternativa más segura al cloro, que puede provocar severas reacciones tóxicas si se manipula inadecuadamente, serían los agentes oxidantes, explicó García Fierro, pero éstos son 'caros' mientras el cloro es 'muy fácil de fabricar, muy económico y es seguro en cantidades bajas'.
En Madrid, donde hay unas 2.500 grandes instalaciones públicas y privadas, el 85 por ciento de las piscinas utilizan cloro para desinfectar el agua de baño, seguido por el bromo, explicó a Efe la inspectora del Ayuntamiento de Madrid María Angeles Gutiérrez.
En la capital, es el Ayuntamiento el que establece los parámetros de salubridad del agua y este año la cantidad de cloro en el agua debe ser de entre 0,4 y 1,2 miligramos por litro.
Las pequeñas piscinas privadas, pertenecientes a comunidades de vecinos, también se decantan mayoritariamente por el cloro, dijo a Efe el gerente de la empresa Ocean Pool Service, Manuel López.
Normalmente se utiliza hipoclorito sódico, en estado líquido, que es el 'más seguro de manipular', mientras los compuestos clorados en forma gaseosa conllevan 'un riesgo elevado', explicó López.
Lo más contaminante, según dijo a Efe el responsable de la campaña de aguas de Greenpeace, Julio Barea, no es el uso del cloro en las piscinas sino la industria del cloro en sí misma, que genera una 'gran cantidad de residuos que van a parar a los ríos'.
Las empresas de piscinas dicen que hay alternativas 'menos contaminantes y más seguras para la salud' como el ozono o el empleo de sistemas purificadores o catalizadores para limpiar el agua aunque sean más caros.
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