Las piscinas municipales, abiertas hasta el próximo 15 de setiembre, ponen a disposición de los usuarios una amplia oferta de actividades
Las piscinas climatizadas prestan servicio durante todo el año, pero los usuarios, que echan de menos el ritual de meterse en el agua fría, opinan que «nada es comparable al primer chapuzón del verano», en las albercas que sólo abren durante la temporada estival. Tras nueve meses de ausencia y dispuestas a refrescar el calor veraniego, las de Oviedo están abiertas al público desde el 15 de junio hasta el 15 se setiembre.
Pero en la capital asturiana, como en el resto de la región, el número de visitantes varía en función de una climatología, que pocas veces exige este gélido alivio. Hay días, incluso, en los que ningún carbayón se anima a darse un baño: «El fin de semana no vino ni una sola persona» recuerda Andrea Sánchez, quien trabaja en la piscina de Trubia.
En total, son doce las piscinas municipales que están operativas en la ciudad. Este año los precios han subido, tanto para los adultos, que antes pagaban 1,64 euros y ahora 1,75, como para los más pequeños, que no llegaban al euro y este año lo superan. Las tarifas, eso sí, varían para los abonados.
Isaac Ovies trabaja en el Palacio de los Deportes y es el responsable de organizar los baños. El nuevo reglamento de 2003, explica, exige que la profundidad máxima de las piscinas «se reduzca a 1,5 y 1,8 metros, con variaciones en las de competición».
Un año más y como medida preventiva, todas fueron revisadas antes de su apertura. Se examinó el estado de las instalaciones tras los desperfectos provocados durante el invierno, la ventilación y la limpieza.
Las normas continúan siendo las mismas. Luis Martínez, encargado de las piscinas del Parque del Oeste, reconoce que luchar por su cumplimiento «es una guerra continua». Todo el mundo tiene que llevar gorro, de tela o silicona, utilizar chanclas y ducharse antes de entrar en la piscina, aunque «muchos adultos dicen: '¿Pero si vengo limpio de casa!'».
Las reglas están para cumplirlas y de eso se encargan, los socorristas que en la mayoría de sus intervenciones, «llaman la atención a chavales de entre 14 y 16 años que se tiran en 'bomba' y corren por el recinto, molestando a la gente que toma el sol».
La duda entre playa y piscina queda despejada. Luis opina que «son complementarias. En Oviedo, si un fin de semana hace bueno la gente se va a la playa, que es más familiar y las normas son muy distintas».
Cursos para todos
Todos estos recintos ofrecen cursillos de iniciación, nivel medio y perfeccionamiento. Otero y Azcárraga son dos de los centros con más variedad: cursos para bebés, infantiles de niños a partir de 4 años, adultos y tercera edad. Además, hay clases acuagym: «Es gimnasia en el agua, parecido al aerobic pero mejor, porque al ser en el agua no hay impactos» argumenta Pablo Vidán, responsable de esta instalación de piscina.
Otra de las actividades de más éxito son las clases prenatal, donde se ayuda a las embarazadas a preparar el parto. A la oferta, se suma la natación sincronizada, normalmente para niños hasta 10 años y los tratamientos de rehabilitación en los que se trabaja sobre todo, la espalda y las rodillas. Se realizan ejercicios específicos» aclara Pablo.
En otras piscinas no es posible tanta variedad, ya que no cuentan con el mínimo de inscripciones para realizar un cursillo. «No tenemos a nadie apuntado en Perfeccionamiento» comenta Sánchez. Lo mismo ocurre en Colloto
|