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Brazadas contra la corriente de la edad |
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A Victoria Santisteban no hay deporte que se le resista. Cuando era una cría empezó a practicar patinaje,baloncesto, ciclismo y natación, que hizo especial mella en su cartera de hobbies. Ahora, con 92 años muy bien llevados, esta madrileña que vive en Granada desde el año 1949 no permite que el aburrimiento se cuele en su vida. Es la alumna más veterana y longeva del curso de natación terapeútica dirigido a mayores de 70 años que oferta el Patronato Municipal de Deportes de Granada.
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No me salto ni una clase porque venir aquí me aporta salud y bienestar, así, el día que no vengo parece que me falta algo. Sin la natación no estaría como estoy. Yo la recomiendo a jóvenes y menos jóvenes", dice mientras deja ver sus uñas pintadas de rojo igual que sus labios. Y es que, según cuenta Victoria, el médico la "echa de la consulta" porque la única enfermedad que padece es "la propia de la edad".
La fuerza de voluntad y las ganas de vivir son los cimientos sobre los que esta mujer se apoya para disfrutar de su vejez y ver pasar los años siempre con una sonrisa. A su amor por la lectura le suma las satisfacciones que le reportan los ejercicios en el agua. Todos los lunes, miércoles y viernes un taxi la lleva hasta la piscina del complejo deportivo Núñez Blanca del Zaidín y la recoge. Durante 45 minutos, pone a pleno rendimiento los músculos de sus articulaciones y su corazón.
Según uno de los monitores del curso, Diego Achilles, "la natación es el deporte más completo porque con él se trabaja todo el cuerpo. Aquí movemos cuello, hombros, brazos, cintura, cadera, rodillas y piernas. Este tipo de actividad ayuda a mantener el tono muscular, fortalece el corazón y alarga la vida útil de las articulaciones. A edades muy avanzadas, todo esto cobra especial importancia".
Los alumnos, repartidos en grupos de diez peronas y apoyados en diferentes elementos de flotación, reciben instrucciones lo más personalizadas posible. "Hay quien sufre desgaste óseo o quien tiene prótesis en rodillas o caderas a causa de un accidente. Por eso, antes de iniciar el curso, los alumnos pasan por consulta. El doctor elabora un informe en base al historial médico de cada persona y diseña una tabla de ejercicios adaptada a sus limitaciones y necesidades", explica Luis Mª Salmerón, coordinador de las instalaciones deportivas.
Así, las clases arrancan con 5 minutos de calentamiento fuera del agua, continúan con otros 20 de ejercicios dentro de la piscina y finalizan con la tabla específica para cada caso y 5 minutos de estiramientos. "Es raro que se produzcan lesiones porque en el medio acuático no existe el peligro de hacerse daño y, en este caso, todos los movimientos y desplazamientos se hacen lentamente", comenta Achilles. La presencia permanente de un socorrista incrementa la confianza de los mayores y rebaja su miedo a ahogarse.
Y para los menos decididos...
Los alumnos menos familiarizados con el medio acuático a los que no hacer pie les aterroriza, inician el curso en el llamado vaso poco profundo; una piscina más pequeña en la que el agua no sobrepasa la cintura del bañista. "En esta zona se trabajan ejercicios apropiados a la situación de cada nadador y se desarrollan otros generales dirigidos a aprender el nado dorsal. El objetivo es que pierdan el temor a no dar con el pie en el suelo y pasen a la piscina grande sin problema al cabo de unos meses", señala Salmerón.
Con este grupo suelen también realizarse juegos de competición en los que, la mayoría de las veces, se hace uso de la pelota.
Algo más que explicar y aprender
Victoria es la estrella de la piscina del Núñez Blanca. Todos los usuarios la conocen y admiran y los monitores la tratan con un mimo especial. "De cada alumno aprendemos y recibimos. La verdad es que nos muestran mucho afecto y sentimos que nos valoran. Al final, terminamos siendo una familia y cargados de satisfacción", apunta Achilles.
Quienes reciben las clases también encuentran en el personal de las instalaciones deportivas un gran apoyo y cariño. "Son estupendos, tienen una paciencia pasmosa y se hacen querer", afirma Victoria mientras sonríe. También -añade- venir aquí nos invita a hacer amistad con los compañeros. "Yo lo paso muy bien, me relajo, hablo, me distraigo y me divierto. ¿Qué más quiero?".
El Patronato Municipal de Deportes también ofrece para este colectivo mayor un curso de baile que, igual que el de natación, soporta una larga lista de espera. Dos actividades que no otorgan medallas a quienes las practican, pero sí les hacen valedores desde el primer día de un premio más importante: el de la tenacidad y la constancia.
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